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La amibiasis como amenaza a la salud pública

Síntesis de la tesis presentada por el alumno Rodrigo Muñoz Avilés

Ésta enfermedad afecta a millones de personas de todo el mundo, les genera síntomas graves y causa un gran número de muertes. Es la tercera enfermedad parasitaria más común a nivel mundial, precedida del paludismo y la esquistomatosis.

En México se calcula que cerca del 30 por ciento de la población se encuentra infectada por amibas, el agente responsable de la amibiasis, se calcula que cerca de dos millones de personas sufren la sintomatología de esta enfermedad. A pesar de ello, son actualmente, pocas las personas que mueren por esta causa.

Aún no se ha desarrollado una vacuna para prevenir ésta infección, causada por el protozoario entamoeba histolytica, y es por ello que se le dedican muchos esfuerzos al estudio, análisis y comprensión de este padecimiento. A pesar de tener más de un siglo de estudio, sigue pareciendo un misterio para los investigadores de la materia.

Los daños que genera ésta enfermedad no son precisamente en vidas, a pesar de que la amibiasis es de las que con mayor velocidad destruyen tejidos, sino que los daños son mayormente económicos, sobre todo cuando no se trata en forma oportuna y adecuada. El daño económico de ésta patología puede ser grande, ya que generalmente los servicios para atender cuadros severos se concentran en las ciudades y requieren de equipos, medicamentos y procedimientos caros.

Por lo anterior se considera a la amibiasis un problema de salud pública, tanto por su extensión como por la peligrosidad de sus complicaciones, que pueden derivar en la muerte. En la ciudad de Oaxaca siete de cada mil habitantes sufren la sintomatología de ésta enfermedad cada año, de los cuales los niños y los adultos mayores son los más afectados.

La razón principal de que la amibiasis sea una enfermedad tan difícil de erradicar, es que trasciende las fronteras de la medicina, ya que es resultado de otros problemas  más grandes que aquejan al país, como el rezago en el saneamiento público, la pobreza, pero sobre todo y quizás sea el factor más importante a la enfermedad, cualquiera que sea, es la falta de educación en salud.

Antecedentes.

La infección por amibas tiene una historia tan larga como la del hombre. Se sabe que los parásitos como las amibas existen desde hace unos 13 o 14 millones de años, incluso mucho antes de la aparición del hombre.

La amibiasis no es más que otra forma de relación entre seres bióticos, podemos deducir que, como se menciona, estas relaciones son mucho más viejas que la historia del hombre en sí y que pueden remontarse a los orígenes de la vida. Seguramente fue la falta de espacio y el aumento en el número de formas de vida lo que orilló a algunos seres a empezar a relacionarse entre sí.

Por ello podemos considerar que la amiba, al infectar el cuerpo humano, desea destruir al individuo, pues es su forma de vivir y es en el individuo donde encuentra las condiciones adecuadas para su subsistencia y reproducción. Sin embargo, los daños existen y es ésta sencilla razón la que da pie al estudio de la amibiasis, que comienza con su descubridor, el científico ruso F. Lösh en San Petersburgo, Rusia. Él encontró la forma activa de ésta especie en las heces fecales de un enfermo con disentería, que al morir y realizarle la autopsia se le encontraron lesiones en el colon con apariencia de úlceras.

Luego de analizar las muestras,  el científico inoculó a un perro por vía rectal con el material infectado del intestino del enfermo, produciendo en el animal la misma enfermedad del paciente. A pesar de los resultados del experimento, el investigador nunca relacionó las amibas con el malestar de los enfermos, así que determinó otras causas para aquella enfermedad, aunque gracias a los que estudios que realizó se obtuvo la primera descripción de la amibas.

Posteriormente los trabajos de otros científicos lograron demostrar que en realidad la amiba era agente causal de disentería y de abscesos hepáticos. Kartulis en Egipto, junto con Koch, demostraron la presencia de amibas en la materia fecal y organismos de pacientes con disentería intestinal, contradiciendo trabajos como los del científico italiano Grassi, quién afirmaba lo contrario.

Durante el siglo XX, después de muchas otras investigaciones y estudios, se pudieron obtener los primeros cultivos in vitro de ésta especie de amibas, gracias a otros trabajos realizados en éste campo, hasta que se logró obtener el primer cultivo axénico de trofozoitos, que después repercutirían en el estudio bioquímico y fisiológico de la amiba, para poder crear antígenos que ayudaran en la detección inmunológica de la amibiasis y facilitar así el tratamiento adecuado y oportuno de ésta enfermedad.

Enfermedades parasitarias

Se estima que las enfermedades parasitarias, donde se incluye la amibiasis, han producido más pérdidas económicas y muertes que todas las guerras de la historia. Estas enfermedades se dan con mayor frecuencia en países con niveles bajos en desarrollo socioeconómico, y se ven potencializadas por la falta de cultura médica e higiénica en las zonas rurales y en los suburbios de las ciudades, donde se concentran grandes cantidades de gente en condiciones de hacinamiento. Sin embargo, las parasitosis no son endémicas de los países pobres y cálidos, también se tienen altos índices de infección en lugares con climas templados o fríos, donde se llevan a cabo prácticas como defecar al aire libre e ingerir heces fecales de manera directa o indirecta.

La amibiasis ocupa, en cuanto a frecuencia de defunciones, el cuarto lugar en el Hospital General de la Secretaría de Salubridad, y el quinto lugar en el Hospital Infantil de México, según datos del Instituto Nacional de Geografía y Estadística.

La amiba puede presentar tres estados naturales de vida: trofozoito (forma activa), quiste, forma de resistencia del parasito, y prequiste, forma transitoria entre trofozoito y quiste.

Se considera que la fuente de infección y diseminación de la amiba es el hombre mismo, por lo que uno de los aspectos más interesantes en la amibiasis, es el mecanismo de transmisión, ya que el parasito pasa de persona a persona propiciado por el fecalismo al ras del suelo y la coprofagia humana. Se cuentan como reservorios a monos y perros, pero su importancia como fuente de infección es mínima comparada con el hombre mismo.

El contacto directo se observa sobre todo en los casos de amibiasis muco-cutánea, en los que el parasito pasa de persona a persona en forma de trofozoito, que de manera aislada actúa como forma infectante, o en los casos de lactantes con amibiasis intestinal aguda, en donde los trofozoitos eliminados con las heces se establecen en la piel adyacente. El papel de los fómites contaminados con quistes, forma infectante común, es muy importante en la transmisión de la amibiasis.

El contacto indirecto pasa por un medio contaminado y de ningún modo se da por contagio de un individuo a otro. En esta categoría entran los siguientes medios: agua y alimentos contaminados, transmisión biológica por medio de insectos, principalmente moscas y cucarachas.

La úlcera intestinal primaria se desarrolla con mayor frecuencia en ciertas zonas del intestino grueso, como son: el ciego, apéndice y colon ascendente, pero también se pueden encontrar en otros segmentos, como sucede en los casos muy graves de amibiasis intestinal aguda, en los que prácticamente toda la mucosa del colon se encuentra con lesiones amibianas.

Salud Pública

Es la disciplina que se encarga de la protección de la salud a nivel poblacional. Busca mejorar las condiciones de salud de las comunidades mediante la promoción de estilos de vida saludables, las campañas de concientización, la educación y la investigación. Para esto cuenta con la participación de especialistas en medicina, biología, enfermería, sociología, estadística, veterinaria y otras ciencias y áreas del conocimiento.

El desarrollo de la salud pública depende de los gobiernos que elaboran distintos programas para cumplir con los objetivos antes mencionados. Entre las funciones de la salud pública se encuentran la prevención epidemio patológica, con vacunas masivas y gratuitas; la protección sanitaria o control del medio ambiente y de la contaminación, la promoción sanitaria a través de la educación, y la restauración sanitaria para recuperar la salud.

Los organismos de salud pública deben evaluar las necesidades de salud de la población, investigar el surgimiento de riesgos para la salud y analizar los determinantes de los mismos. De acuerdo a lo detectado, deben establecer las prioridades y desarrollar los programas y planes que permitan responder a las necesidades.

La salud pública también debe gestionar los recursos para asegurar que sus servicios lleguen a la mayor cantidad de gente posible. No puede ofrecer servicios de avanzada para ciertas personas y descuidar las condiciones de salud del resto, ya que parte de un principio comunitario y no personal. Al depender del estado, la salud pública no debe hacer distinciones entre los habitantes de una misma entidad.

La definición más conocida de salud pública, señala que es esta una rama de la medicina cuyo interés fundamental es la preocupación por los fenómenos de salud en una perspectiva colectiva, vale decir, aquellas situaciones que, por diferentes circunstancias, pueden adoptar patrones masivos en su desarrollo. La definición de la Organización Mundial de la Salud de 1946 dice que: “salud no es solamente ausencia de enfermedad, sino el estado de completo bienestar físico, mental y social del individuo”. Determina que una buena parte del quehacer de la salud pública se expande hacia áreas nuevas y emergentes en las sociedades contemporáneas.

Problema de salud pública se considera al padecimiento de alta frecuencia o peligrosidad que aqueja a una comunidad o sociedad determinada. En realidad, no existen datos exactos que puedan definir qué es y qué no es un problema de salud pública, pero se puede decir que esto se basa en percepciones de frecuencias, principalmente. Así podemos decir que, por ejemplo, la obesidad y la gripe son problemas de salud pública, no tanto por su peligrosidad sino por su frecuencia de aparición entre la sociedad.

Asimismo, la contaminación de ríos, suelos y aire también representan un problema de salud pública, ya que son factores que pueden afectar la calidad de vida y la salud de las personas de una comunidad. Así, hablar de amibiasis representa el resultado de otros problemas de salud pública, como la falta de un correcto saneamiento básico o la falta de agua potable.

Entrevista

Realizada a la doctora Maritza Vázquez, del Centro de Salud de San Juan Bautista la Raya, Xoxocotlán, Oaxaca, zona conurbada de la ciudad de Oaxaca, Jurisdicción Sanitaria Uno. De sus respuestas a la entrevista, algunos conceptos:

“La amibiasis es un trastorno  que se presenta por medio de una infección a nivel intestinal. Se define como una infección intestinal ocasionada por alguna bacteria, que ocasiona síntomas o malestares generales y que requiere tratamiento especial. Tiene cura en la medida en que se llega a diagnosticar de manera oportuna por medio de análisis de laboratorio.

La amibiasis tiene varios síntomas, varía de una persona a otra, dependiendo de la edad, pero por lo común se presenta en los niños escolares y preescolares. Los primeros síntomas son dolor abdominal, fiebre, diarrea, vómito, náuseas y dolores de cabeza.

Si esta enfermedad no es tratada a tiempo, puede llegar a provocar otro tipo de infección relacionada al intestino, y hasta perforarlo. En otros casos ocasiona cuadros severos de fiebre, que no se controla fácilmente sino hasta después de un tratamiento adecuado, pero si no se atiende puede causar mayores complicaciones.

Se le considera enfermedad peligrosa porque principalmente afecta a los niños, que tienen menos defensas, y por lo mismo puede tener problemas posteriores del mismo tipo, de acuerdo a los hábitos de higiene que tenga, por lo que lo que más se recomienda es la higiene personal y de alimentos. Con la higiene se pueden evitar muchas enfermedades, principalmente la amibiasis.

El tratamiento recomendable para esta enfermedad es de tipo antibiótico, pero se tienen que hacer estudios previos, de sangre, coproparasitoscópico y algunos de rutina, y una vez confirmado el diagnóstico, el tratamiento de elección viene siendo antibiótico, graduado de acuerdo con la edad y la gravedad de la enfermedad.

Una amibiasis por lo general dura, antes de presentarse los síntomas, una semana o periodo de incubación, y lo que es la sintomatología dura de siete a 15 días, cuando cesan los síntomas por el tratamiento. La literatura médica menciona que la amibiasis es curable por lo general. No es común que alguien muera por esto, salvo en casos excepcionales, cuando hay falta de medicación.

A esta enfermedad también puede incluirse entre los problemas de salud pública, por el medio o la forma de transmisión, y es un problema que cualquier persona puede tener en casa si su  higiene personal es deficiente o mala.”

Encuesta

La encuesta se realizó los días  13 y 23 de abril de 2010 en la ciudad de Oaxaca de Juárez, específicamente en el Instituto Luis sarmiento, en el Zócalo de la ciudad, en el mercado de la colonia Reforma  en el hotel Los Olivos. La muestra comprende a 100 individuos. A continuación se presentan algunos resultados:

84 por ciento come en su casa diario y 16 sólo de vez en cuando.

Comen fuera de su casa de estos últimos, 45 por ciento lo hace en cafés restaurante. 25 en mercados o tianguis, 28 en cocinas económicas y dos por ciento en comedores ambulantes.

91 por ciento consume agua embotellada y nueve por ciento no.

El ciento por ciento de los que no consumen agua embotellada dijo que la desinfecta. 67 por ciento lo hace hirviéndola y 33 por otros métodos.

66 por ciento se lava las manos más de cinco veces al día, 25 de tres a cuatro y nueve por ciento de una a dos veces.

76 por ciento desinfecta todas las frutas y verduras que consumen, 18 la mayoría y seis por ciento sólo algunas. 54 lo hace con los productos especiales ye se venden, 33 con cloro, siete con agua y jabón y seis por ciento sólo con agua.

60 por ciento no ha padecido alguna enfermedad por infección de amibas y cuarenta por ciento sí la ha padecido.

48 por ciento se desparasita dos veces al año, 26 una vez, 15 ninguna y 11 por ciento tres o más veces.

49 por ciento ha padecido enfermedades del diarreicas una o dos veces al año, 34 de tres a cinco veces, 12 ninguna vez y cinco por ciento más seis o más veces al año.

72 por ciento desconoce los síntomas que se presentan en la amibiasis y 28 sí las conoce.

97 por ciento considera que la amibiasis es un problema de salud pública y tres por ciento dijo que no.

52 por ciento dijo que cree tener amibas, 28 que tal vez y 20 por ciento dijo que no.

Conclusiones

Se ha podido comprobar que la amibiasis sí es un problema de salud pública, y que con mayor frecuencia se presenta en las zonas de mayor marginación, done existe un mayor índice de contagios. Por lo tanto, se reafirma que es un problema de importancia para la sociedad y para las personas en forma individual que debe procurarse darle mayor  atención por parte de las autoridades federales y estatales propiciando el fomento de buenos hábitos de higiene y de salud.

 
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